Las varices y arañas vasculares suelen estar ocasionadas por diferentes factores: predisposición genética, fragilidad de los vasos sanguíneos, estar mucho tiempo de pie, embarazo… Habitualmente una variz no desaparece por sí misma, sino que tiende a empeorar. Con las sesiones de laser los resultados se empiezan a observar desde la primera sesión. Se consigue así que las lesiones vasculares vayan desapareciendo de manera progresiva y constante, sin interrumpir la vida social y laboral del paciente.

En pacientes que presenten venas azuladas más gruesas, se aplica por inyección una sustancia esclerosante, un líquido o gas en forma de espuma que se introduce en estas venas para cerrarlas, un procedimiento que no afecta al resto del capital venoso de la pierna, es lo que se denomina escleroterapia y el tratamiento es realizado por un médico especialista Vascular.

El tratamiento con esclerosis tiene unos resultados inmediatos. La probabilidad de que salgan otra vez en el mismo sitio es mínima.
Con estos nuevos procedimientos, en pocos segundos se obtienen resultados y el paciente puede irse a casa y llevar una vida normal, aunque el especialista recomienda el uso de una media elástica de compresión durante un tiempo tras el tratamiento.

Los láseres vasculares, fundamentalmente láser de colorante pulsado y láser neodimio-YAG (Nd-YAG), sirven para tratar lesiones rojizas o azuladas, como la cara con rosácea, malformaciones tipo mancha en vino de Oporto, angiomas planos o no, varices, puntos rubí, angiomas estelares o arañas vasculares y telangiectasias en general. Algunas lesiones vasculares, como los puntos rubí o las arañas vasculares, son fáciles de tratar y desaparecen con una sola sesión.

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